El HUV: un hospital de guerra

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Por Daniel A. Camargo G.
Nathalia A. Henao G.
Estudiantes de Comunicación PUJ-Cali

Contar la historia del Hospital Universitario del Valle (HUV) resulta fundamental, no solo por ser el hospital más importante del suroccidente colombiano, sino también porque sus pasillos y consultorios están llenos de relatos y recuerdos.

La propuesta del reportaje multimedia denominado HUV: un hospital de guerra surgió como un ejercicio de periodismo que muestra la gente del pacífico, una parte de la historia de la ciudad y el desarrollo de una institución pública sometida a múltiples crisis.

Este proyecto multimedia está conformado por cuatro secciones diferentes. La primera, llamada La historia clínica, presenta un recorrido histórico del HUV, mediante la recopilación de informaciones de prensa que narran sucesos relacionados con la construcción, desarrollo y la decadencia de la institución, presentadas en orden cronológico. El desarrollo de este apartado se realizó con base en archivos históricos de los periódicos El País, El Tiempo, El Relator y el Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca. 

La segunda sección, denominada La Radiografía, brinda una contextualización cuantitativa acerca del funcionamiento y la administración del hospital, presentada en una infografía, como una forma más amena de mostrar los datos. Esta sección se desarrolló tras la investigación en diferentes entregas del informe de rendición de cuentas del año 2017 del centro de salud y la entrevista de un funcionario administrativo del hospital.           

La tercera sección, que se llama El Expediente Médico, surgió de la idea de presentar la historia de la institución a través de microperfiles. Es así como comienza con el testimonio de una enfermera, llamada Carmen Sierra, quien fue testigo de la construcción del HUV que coincidió con la explosión del 7 de agosto de 1956.

Para narrar lo que era el hospital antes de que entrara en vigencia la ley 100, se realizó el microperfil del médico Néstor Raúl Henao quien laboró durante 25 años en el centro asistencial, soportando los inicios de la crisis, pero también viviendo la buena época en la que se prestaban servicios a todos sin excepción.

También se entrevistó al médico Carlos Alberto Gamboa, quien desde su posición como funcionario administrativo del HUV conoce de primera mano la situación actual y sus implicaciones legales y económicas. Por último, se presenta el testimonio de Daniela Correa en calidad de practicante y participante de las protestas en defensa del HUV.

La cuarta y última sección de este reportaje denominada La Endoscopia, brinda al usuario una galería de imágenes de las instalaciones internas del Hospital, que complementan la experiencia informativa respecto al estado actual de la misma.

El contenido fotográfico de este reportaje es material propio y las fotografías de archivo tienen su origen del Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca, recuperado de la biblioteca departamental.

En síntesis, la realización de este producto multimedia fue una experiencia enriquecedora, pues como comunicadores en formación, se logró recopilar información valiosa de una problemática de ciudad y de región que tiene un desarrollo histórico y subyace en la memoria de los caleños

El HUV es un patrimonio caleño que vale la pena conocer, y este producto no solo pretende ser informativo sino también crítico, pues muestra una realidad que afecta a gran parte de la población colombiana.

Cali 2 P.M

Por Jorge Manrique Grisales

La fiebre acompañó a Laura desde el lunes. Es martes 3 de octubre y Cali se mueve en medio de un sol de 32 grados. Si fueran siete grados más, igualaría la temperatura que marca el termómetro con el que Laura comprueba que su amigdalitis sigue implacable.

A esa misma hora, Carlos y Camila, con gafas deportivas para manejar el acoso del sol, llegan al Lago de la Babilla. Están convencidos que esta tarde el reptil les proporcionará la foto con la que impresionarán a todos los participantes de la expedición Cali 2PM.

Lejos de allí, Johan pide un cholao para mitigar la espera del entreno de natación en las canchas Panamericanas. Se lo come despacio para dar tiempo a que se abran las puertas en medio del bochorno de las dos de la tarde.

En un aula climatizada de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, un profesor y su monitoria observan atentos el desarrollo de esta actividad en la que participan en simultánea 24 reporteros con la tarea de contar la ciudad a las dos de la tarde.

Se encuentran distribuidos en distintas partes. Algunos prefirieron algo de verde como Angela, quien a pesar del calor, se puso el casco y se fue en bicicleta hasta el Lago de Las Garzas. Desde su móvil describió el calor, el sudor y el esfuerzo que le costó volver a montar nuevamente en una bicicleta que le prestaron. Hizo que una iguana posara para el grupo.

Por su parte, David se fue hasta el solitario estadio Pascual Guerrero, escenario de muchas batallas y que esa tarde estaba apacible y solitario, sin el acoso de los verdes y rojos que juegan allí.

Frutos rojos y muchas sonrisas encontró Nicolle en la plaza de mercado de La Alameda. Adentro, la sombra preserva la frescura de los vegetales expuestos e interminables hileras. El “país de las frutas”, puede pensar un extranjero viendo las fotos reportadas desde allí.

A medida que pasaban los minutos, el grupo de Whatsapp Cali 2 PM se fue llenado de voces, imágenes, videos y sensaciones de una ciudad que a pesar del calor se mantiene activa y sorprende con las palomas en plazoleta de la Gobernación, el almuerzo estilo Hare Krishna de Tania o los valientes que entrenan bajo el calor en el Parque del Ingenio.

El plan de Antonia implicó un viaje al pasado. Fue hasta su colegio y vio que muchas cosas habían cambiado, menos la sonrisa de su primito que estudia allí y que gustoso posó para la foto.

Mientras tanto, Laura toma una decisión contra el dolor de cabeza que se niega a desaparecer… Un analgésico fuerte que quizás la ponga a dormir. Envió la foto del reguero de pastas que le prescribió el médico y no la vimos más. En un intento por animarla, Juan Pablo, quien se encuentra en la Universidad del Valle, le dice que allí venden un producto muy bueno para la migraña.

Carlos y Camila siguieron con la cacería de la babilla. Mucho sol, paisaje, reflejos en el agua, pero nada del escurridizo animal al que Cali adora y no permite que saquen de allí.

Johan terminó su cholao y no aparecieron los deportistas al entreno. Quizás el calor los espantó. Lo cierto es que tomó fotos de la soledad del lugar y sus alrededores. A las dos de la tarde se vieron piscinas muy azules pero sin nadadores que rompieran el celofán de sus aguas.

Las tribunas, la cancha y hasta las tiendas de los clubes que funcionan en el Pascual hicieron parte del menú fotográfico de David, quien levantó la cabeza y divisó desde allí el edificio donde vive. Desafiando el calor decidió irse a pie hasta su casa.

En el templo restaurante krishna, Tania hace esfuerzos por comer algo del menú. Nos contó que los krishnas se casan únicamente para reproducirse y nos dejó en completa expectativa con ese extraño mundo que visitó a las 2 PM.  Eso sí, prometió que brindará a los interesados la dirección del lugar.

Después de dar vueltas por la manzana del saber y jugar con el ajedrez gigante de la Biblioteca Departamental, Daniel se centró en la familia que vende frutas allí, mientras que Nathalia revivió las tardes de muchos caleños por los lados del Parque Panamericano. Lo primero que sitió fue olor a marihuana.

Al cabo de un rato, la bicicleta de Angela volvió a la Javeriana. Estaba allí, parqueada, y su usuaria, sudorosa, pero feliz de haber realizado la actividad en el parque de Las Garzas.

Al filo de las cuatro, los mensajes se fueron haciendo más escasos en el celular. El último mensaje fue de Nathalia Henao que estuvo recorriendo la ciudad en MIO. Se le había acabado la batería de su teléfono. El profesor y su monitora hicieron las últimas recomendaciones y todo quedó allí para contar muchas historias de lo que fue Cali a las 2 PM. Pero en el ambiente quedaba una preocupación… ¿le habrá bajado la fiebre a Laura?

El papa Francisco en Colombia

Papa Francisco / Foto Pixabay

Estas son algunas facetas del tercer papa que visita a Colombia en toda su historia. Los productos fueron elaborados por estudiantes del curso de Periodismo Electrónico 2017-2 de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia

50 datos de interés sobre el Papa Francisco

Por Stephany Mondragón


 

Sesenta años de la noche que Cali se deshizo en dinamita

Este es un especial desarrollado con la clase de Periodismo Electrónico 2016-1 de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali. Durante cuatro meses se investigaron los contextos y las historias que hacen parte de este reportaje multimedia publicado por el diario El Espectador al cumplirse 60 años de la explosión de varios camiones cargados con dinamita en el centro de Cali el 7 de agosto de 1956. 

 

 

Armero ecos de una tragedia en @elespectador

Origen: Armero ecos de una tragedia en @elespectador

Este fue un proyecto desarrollado por el grupo de Periodismo Electrónico 2015-2 en convenio con el diario El Espectador.

Las historias se construyeron con base en un trabajo de campo cumplido en escenarios como Armero, el Páramo de Letras y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Manizales. El proyecto se concretó en 70 días.

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Buscando a la Chechy, la patinadora y la comunicadora

|Por Katherine Martínez Rivera
Egresada de Comunicación/

A la ‘Chechy’ Baena se la puede encontrar en las redes sociales. Tiene Twitter e Instagram. Otra cosa es tratar de conseguirla personalmente, pues es alguien que anda por los cinco continentes. Ser campeón mundial en cualquier deporte es una hazaña, lograrlo 24 veces, es un privilegio… La encontramos en Cali durante los Juegos Mundiales. Estaba acompañando a sus colegas que disputaban medallas.

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«No he pensado en el retiro» (Foto de Katherine Martínez)

Cecilia Baena, más conocida como La Chechy, puede darse el lujo de decir que ha hecho vibrar al país en 24 ocasiones, pero también, y a pesar de tantos triunfos y reconocimientos, sigue manteniendo su humildad y sencillez.

Aunque este año se ha mantenido lejos de las competencias y no estuvo en Juegos Mundiales ni en el Mundial de Bélgica, Cecilia afirma que aun no es hora de su retiro. Sólo le está dedicando tiempo a otra de sus grandes pasiones: la comunicación social, carrera que cursa en la Universidad de la Sabana en Bogotá. “No he pensado en el retiro. Este año he tenido otras prioridades con mi estudio y con mi trabajo. Uno cumple ciclos y no puede dejar los otros proyectos de vida que se tienen. Tengo 24 títulos mundiales y pensé que era la oportunidad de hacer algo más, quise darme el tiempo de tomar un nuevo aire y dedicarle más al estudio”.

Y es que Cecilia lleva la comunicación en la sangre. Su padre, Eugenio Baena, lleva muchos años dedicado al periodismo deportivo, y como ella misma reconoce, su contacto desde temprana edad con los medios ha hecho que poco a poco se fuera enamorando de esta profesión. “Siempre he estado detrás de los micrófonos, siempre he estado de este lado, siempre he sido yo la entrevistada. Esta profesión me gusta mucho, es muy bonita y es la que quiero ejercer.”

Si de gustos se trata, en medio de risas, La Chechy acepta que le gusta la televisión porque “siempre he tenido mayor afinidad, porque los medios televisivos son los me han dado más la oportunidad de aprender muchas cosas”, pero también le gusta la radio. “Siento que se puede ser más uno, no se tiene que ser tan acartonado, se puede hablar mucho más, es más relajado, además, es muy difícil transmitir con palabras a alguien que no está viendo lo que está sucediendo, los hechos, entonces eso le pone un grado de dificultad más interesante, lo hace más bonito.”

Su proximidad a los medios de comunicación le permite tener una postura sobre lo que es el periodismo deportivo en Colombia, al que le reconoce virtudes, pero en el que también encuentra sus puntos desfavorables. Entre las cosas buenas está que es la manera en que los deportistas se pueden dar a conocer, como se pueden saber nuestras hazañas, nuestros triunfos, las alegrías que uno le puede dar a un país. En cuanto a lo malo, los medios son los primeros que te suben y los primeros que te bajan cuando las cosas no salen bien, es algo que hay que saber manejar, porque estando uno de este lado, siendo uno el protagonista a veces eso influye mucho en nuestra personalidad, en nuestro carácter al momento de una competencia.”

Y si de forjar el carácter y saber manejar a la opinión pública se trata, Cecilia tiene experiencia en esto. Ser campeona del mundo por primera vez a la edad de 13 años, siendo la campeona más joven de la historia del patinaje, la colocó desde muy temprana edad en el foco de las cámaras, y la ayudó a formar a la mujer que es hoy en día.

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Andrés Felipe Muñoz, Chechy Baena y Katherine Martínez.

“Siempre hay que mantener los pies sobre la tierra” fueron sus primeras palabras cuando le pregunté por cómo llevaba el haber pasado su adolescencia entre pistas, cámaras y patrocinadores. Sin embargo, toda la gratitud se dirige hacia su familia. “Mis padres y mi familia siempre tuvieron un buen control de cómo manejar la situación, ellos siempre estuvieron ahí, para mí ellos siempre son el principal patrocinador, un apoyo muy grande. Con mucha paciencia y mucha calma se manejaban las cosas, porque había que provechar esas oportunidades que me presentaba la vida, pero con mucha responsabilidad y cautela porque era muy pequeña.”

Entre los múltiples frutos que le ha dejado el patinaje, está la pista de Arjona, municipio de Bolívar, que lleva su nombre y al que ella considera como “un honor, un orgullo y un privilegio, porque es un legado para todos los niños y jóvenes de nuestra tierra para que practiquen el patinaje”.

En cuanto a sus frustraciones, tal vez una de las más grandes es no haber conseguido que el patinaje fuera considerado deporte olímpico. El pasado mes de de mayo, Cecilia hizo parte del grupo de delegados de la Federación Internacional de Patinaje que asistió a la reunión del Comité Olímpico en Rusia para defender las razones por las que este deporte debería ser parte del programa olímpico para el 2020. “Lastimosamente lo de Rusia para mí fue muy doloroso, una frustración muy grande, porque hemos peleado muchos años por eso. El patinaje ya cuenta con muchos de los requisitos para ser considerado como un deporte olímpico, es muy buen espectáculo, es correr más rápido que atletismo y un poquito más despacio que ciclismo, pero me di cuenta que hay mucho poder político que también influye en esa toma de decisiones del Comité Olímpico Internacional, y que lastimosamente nos perjudica a un país como nosotros que no tiene esa fuerza política.”

Cecilia se considera una mujer muy bendecida con un don muy grande, quien no sólo ha dedicado su vida a correr sobre sus patines por el mundo y a ganar todo lo que ha podido en el patinaje, también ha querido devolverle un poco de lo que este deporte le ha dado, creando su escuela de patinaje CMB, en la que enseña a más de 230 niños la disciplina, la constancia, pero sobre todo el amor con el que se corre para ser un campeón. Ella se declara admiradora del patinaje colombiano, “porque a base de esfuerzo ha dado mucho de qué hablar, hace ocho años que es el mejor patinaje del mundo y eso se debe a un gran trabajo planificado y a un gran esfuerzo de los deportistas por siempre darle mejores resultados al país.”

Como su mayor apoyo en todo momento reconoce a Dios, a quien le agradece la salud, las oportunidades que ha tenido, su familia y su novio, Andrés Felipe Muñoz, otro múltiple campeón de patinaje, con quien comparte todo, y al lado de él luchan juntos por sus sueños.

En un futuro, Cecilia se ve en su escuela de patinaje, ejerciendo el periodismo y esperando otras cosas, porque como ella misma dice, aun le quedan muchos sueños por cumplir.